Me gustaría ser un profesor bien preparado con ganas y disponibilidad de seguir aprendiendo, tanto de mis alumnos como de otras fuentes.
Me gustaría saber comunicar mis
conocimientos, que llegaran a los alumnos.
Me gustaría ser cercano y accesible
a ellos. Que me consideraran uno más del grupo.
Me gustaría saber motivarles.
Me gustaría planificar bien las
clases pero si hay que improvisar, saber estar a la altura.
Mi evolución como alumno ha sido
muy significativa, los comienzos fueron, como para muchos, aburridos y
monótonos, casi no había interacción en
clase ni trabajos en grupo. La figura del profesor era muy lejana, venía daba
la clase y se marchaba, tampoco es que nosotros, los alumnos, ayudáramos mucho.
No teníamos nada de motivación y si podíamos no íbamos a clase.
Actualmente, el cambio es grande,
las clases son divertidas, bien planificadas, motivadoras (porque, entre otras
cosas, vas viendo los progresos), y los docentes están más implicados, se
comportan como uno más de la clase y todo ello se refleja en el aprendizaje.
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